viernes, 19 de marzo de 2010
¿Cómo parar?
viernes, 4 de diciembre de 2009
Orden en las aulas
Cada año que trascurre una generación nueva de estudiantes llega a los institutos, colegios, universidades. Me gustaría decir que lo hacen ávidos de conocimientos y con ganas de aprender las mil y una maravillas que envuelven nuestro mundo, pero si eso hiciera les estaría mintiendo vil mente.
La realidad es que nuestras aulas cada vez se parecen más a centros de parvulitos donde los profesores en lugar de enseñar y transmitir conocimientos se pasan la vida limpiando los mocos a los alumnos. No me sorprendería que hasta fuera necesario que les ayudaran a limpiarse el culo.
El hecho es que mi generación estudió pero ni la mitad que la de mis padres y la generación de mi hermana hizo que estudió algo. Así que, ¿qué harán las nuevas generaciones? ¿Para qué van tantas horas a clase si dan menos de la mitad del temario que hace unos años? Estas preguntas y muchas otras me gustarían que fueran respondidas por alguien, y todos sabemos a que alguien me refiero. Por supuesto, nuestro tan querido y amado gobierno que con las múltiples reformas que han hecho nos han condenado al analfabetismo en el estado más puro de la palabra.
Sin embargo, no debemos culpar sólo y exclusivamente a nuestros tan competentes políticos. No. En las familias los valores se han perdido y han llevado a un desamparo tan grande del alumnado que campan a sus anchas y crean sus propias reglas.
Si desde las familias no se inicia esta compleja carrera de la educación ¿cómo lo van hacer los profesores? En fin, me da miedo pensar que eso burros adolescentes en un futuro serán los médicos que traten de curarme, los abogados que quieran defenderme, las profesores de mis hijos… estamos hablando de la decadencia total de los grandes avances del siglo XX.
*Yo misma* http://twitter.com/Mourtis
viernes, 20 de noviembre de 2009
Un rostro familiar
martes, 10 de noviembre de 2009
Un día más
lunes, 2 de noviembre de 2009
La vida cotidiana

miércoles, 21 de octubre de 2009
Regreso
*yo misma*
jueves, 20 de noviembre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
ANArexia y BuliMIA
Ana un día dejó de serlo, no quería más, no podía más. Retorcida en su habitación sin apenas aliento para pedir ayuda se aferraba a los bordes de su cama y pensaba en Mía. Esa chica que siempre había estado para apoyarla. Unas dulces lágrimas corrieron por su esquelética cara y se perdieron para no ser vistas. Tras ellas no prosiguió un mar de desconsuelo pues la energía necesaria para ello se había esfumado semanas atrás. Sin embargo, seguía aferrada a su cama pensando que había fallado a Mía. La había conducido a una muerte segura, convencida de que era un juego de niñas que nada ocurriría.
Los días pasaron y con ellos la vida de las niñas. Nadie podía decir lo que ocurría y las mentiras disfrazaban cada una de sus hazañas. Días completos durmiendo, ropa demasiado holgada, malhumor con sus mejores hermanas, miedo a salir… todo un pequeño juego con tal de conseguir un hueco entre los glamorosos estadios de la moda. Pero como todo, tiene un fin. Y allí cuando el cuerpo no pudo más con su avaricia perdió la conciencia del tiempo. Al despertar nada le era familiar, nada tenía sentido. No pudo tampoco pedir ayuda pero le bastaba con poder permanecer el tiempo suficiente para observar aquel frío lugar donde ahora reposaba.
Meses después, parada frente al espejo comprendió que la belleza es sólo una tendencia y que con el tiempo dejaría de serlo tal y como la conocemos. Ya no sintió repudio sólo que había vuelto a renacer que en sus huesos había carne y energía. Un nuevo horizonte se abrió ante si y sólo tenía que caminar de mano de su amiga y afrontar el mundo con garra y seguridad en si misma. Pues ¿cuál es el precio que has de pagar para ser así?
*yo misma*
miércoles, 24 de septiembre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
16 de septiembre
Los años pasan casi sin darnos cuenta. Son fugaces momentos en nuestra memoria. Algunas veces son bueno y otros son borrables, pero de todos aprendemos algo en esta vida. Sin embargo, aunque algunas vidas sean más fáciles de vivir que otras siempre guardaremos en común esos días en los que año tras año todos nos paramos a pensar y recapitulamos.
Y en mi memoria dos años cuentan desde hoy, en mi memoria guardo muy a mi pesar cada instante de este día. A veces consigo olvidar y suelo creer que más que una vivencia es parte de una mala pesadilla. Pero pasó un año y casi no me atormentó, no más de lo justo, y pasó otro y estoy como en el comienzo. Es un laberinto emocional y otras veces algo real, pues mis sentidos consiguen engañarme mientras duermo, mientras como, mientras vivo.
Como se suele decir el tiempo todo lo cura y harán falta muchos años más en los que tendré que recordar esta fecha como un tachón en mi calendario como una nota gris y sin música acompañada únicamente por pasos fúnebres.
El sol volverá a salir mañana y sobre mi cuello la cruz colgaré pues sin él no consigo tener fuerza. La luz brillará en mis ojos y daré por finalizado este episodio que se presenta año tras año.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
El mundo se para a mis pies

Una vez más el mundo se para a mis pies. ¿Qué pasa esta vez? ¿Dónde encontrar las respuestas que se esconden de mis pensamientos? No se como concretar lo que ocurre y mucho menos lo que siento. Sólo espero cubrir estas líneas como lienzos de mis cuentos. A veces, soy fácil y sin mayor miramientos puede uno conseguir de mí una sonrisa agradable. Sin embargo, mi mente anda envenenada por mi propio egoísmo. Soy incapaz de saber lo que quiero pero al mismo tiempo se lo que no quiero. Es una balanza que trato de cruzar a tientas y de la que no puedo salir o no quiero. Cualquier mano que roce la mía deja de ser amiga pues en mis adentros solo yo confluyo con vida. La luz que ilumina mi interior está atesorada muy cerca de mi corazón para poder sentir el calor de la vida, para poder sentir que aun estoy viva. Pero, entre tanto se va, se pierde, se esfuma en ese profundo mundo del que nadie ha sobrevivido, en el que aun nadie ha conseguido descifrar mis sentimientos.
Confundida, aturdida y cada vez con menos empeño de mi vida sigo despertando cada día, exactamente igual al anterior y el próximo a hoy. Caminando incesantemente por las tinieblas que dejan mis lagunas no consigo olvidar como me siento. Si tan sólo pudiera sentir esa felicidad que me solía iluminar la mirada, tal vez despertaría de este eterno y somnoliento viaje y una vez más haría mi maleta y partiría a lo desconocido. ¿Volvería entonces la pequeña soñadora? No lo se. Pero de lo que estoy segura es que hay una extraña dentro de mí. Una mujer o una niña que anda perdida por el sendero y que día a día es más infeliz.
*Yo misma*
viernes, 11 de julio de 2008
¿Pena?

No obstante, cuando el pesimismo me ensombrece y me visita cada noche aun ahogada en lágrimas recurro al futuro. Esa línea en el tiempo llena de sorpresas, en el que si un día fui feliz e inocente pronto llegará el momento en el que aunque sea recuperaré parte de esa felicidad y que los grises días que me retuercen el corazón pasen a ser momentos lejanos de la historia. Esa clase de recuerdos para los que son necesarios fruncir el seño y hacer memoria.
No soy desgraciada, ni mucho menos. Sólo estoy incompleta. Sentimiento egoísta sin duda pues tengo un novio maravilloso por el que daría hasta mi vida, una familia de la que me siento más que orgullosa y a la que adoro, un futuro brillante y miles de oportunidades. Más allá de todo eso mi alma sigue en pena constantemente, frustrada y sin saber que necesita. Pidiendo a gritos ser rescatada. Tal vez, necesita descanso y transparencia. Basta de mentiras y de engaños, basta de egoísmos y de desencantos. Necesita que por una vez en la vida no sea ella la que vele por todos y a la que una y otra vez hieran sus seres queridos, pudiendo así descansar tranquila y dormir eternamente el sueño que le ha tocado vivir.
Con miedo o sin él, hemos de afrontar nuestras penas y cargar de alegría nuestras vidas aunque eso supongo aguantar las heridas que nos provocan pues de lo contrario sólo conseguiremos dañar a nuestros seres queridos en un acto puro de egoísmo. ¡¡Dame fuerzas universo!!
martes, 10 de junio de 2008
Cancion de amor

martes, 20 de mayo de 2008
Te quiero

miércoles, 26 de marzo de 2008
Final del trayecto
sábado, 8 de marzo de 2008
Olvido

Y mientras de fondo escucho esa tenue melodía que me acompaña entre violines y vientos, descubro que al fin he levantado la cabeza y dejado de estar enfadada con el mundo pues no soy yo la que tiene que estarlo, es el propio mundo el que se enfada conmigo. Quién lo diría, así se declara siempre el culpable, inocente. Sin embargo, doy fe de mi entera inocencia. Tal vez los ánimos caldeados y llenos de odio evitan que con la misma claridad con la que yo distingo mi candidez lo hagan los demás. Horas enteras han dado lugar a mi estirpe personal. A la dejadez de las cuestiones sencillas y ufanas revoloteando sin cesar en mi mente. Y sin venir a cuento me valoro por dentro, me valoro por fuera. No es fácil enfrentarse contra uno mismo, alzar las manos y ver nuestras propias verdades inicuas.
Tal como si fuera un flash, me vi sentada junto a un homologo de mis problemas. Él permanecía levantándome la vista mientras me sujetaba el mentón y las lágrimas corrían abiertamente por mi rostro amoratado. Cuando apenas las palabras tomaban forma fuera de mi garganta, él las dibujaba por mí. No olvidaré nunca como quitó el velo de mis ojos mostrándome en un espejo, abriéndome las puertas que habían sido vedadas a mi entendimiento. Entonces no comprendía lo que veía y ni tan siquiera sabía si me gustaba aquello que reflejaba. A fin de cuentas son momentos que se pierden que pasan al olvido, que son engullidos por la eternidad.
Ojala no se fuese, ojala siga siendo su niña de ojos lagrimosos que no entendía la culminación de la vida. Aquella caprichosa que fea por fuera se lo creía también de corazón. Por cuantos queremos, por cuantos amamos deberíamos poder elegir que su vida continúe que su cuerpo perdure. Pues aquí sentada ya he perdonado al mundo que gira y giro yo con él. Necesito una bocanada de aire y sin embargo hasta eso me negaría si con ello él respira. Quiero creer en la fuerza de mi esperanza, en la garra con la que mis lágrimas lo observan tumbado en su cama pero me venzo cuando nadie mira, me derrumbo en silencio. Son estas las únicas palabras testigo de mi alma en pena, que al fin alza el vuelo y expresa el terror que la mantiene presa.
Soy conciente de que ya no escribo para mis adentros que lo hago para mis afueras y mis concilios. Soy conciente de que me preguntarás el motivo por el que te dejé fuera de mi dolor y por primera vez negaré haberte dejado fuera pues como yo has sentido la ira que me carcomía los huesos, que me estrujaba el cerebro que me empujaba al vacío. Y sin con tus consuelos no conté fue porque aun me he negado a que me consuelen, aun persisto de dejarlo ir […]
[…] aquí he dejado una parte de él y una parte de mi y que el olvido no se encargue de engullir los recuerdos de nuestra historia.
*yo misma*
jueves, 6 de marzo de 2008
Espejo

Que hondo tocó mi corazón, desgarrado, amancillado, olvidado. Al poner mis manos sobre el pecho apenas consigo distinguir entre la tristeza que me invade y sus leves y distantes latidos. No obstante, sigue latiendo, luchando por darme vida, luchando por hacerme olvidar al tiempo que me trae a la memoria todos aquellos momentos en los que bajo al alféizar memorizábamos a tiempo compartido. Dichosas las tardes que morían en nuestras risas juveniles. Y mientras más lo pienso peor me siento en lugar de hervir por dentro. Nunca imaginé que tus palabras desligaran el odio con el que me golpeaste una y otra vez. Tal vez, absorta dejé de protegerme y con miedo dibujé la sonrisa burlona que esconde la verdad de este sentimiento que me desgarra lentamente.
Ahora, mientras escribo, recuerdo la situación y mi impotencia me desgasta al ser incapaz de comprender el motivo por el que descubrí rencor en tus andanzas. Temblorosa sin duda permito que de mis adentros fluya la rabia que contengo. No espero entender la grandeza de mi descontento y mucho menos tu intención con decorosa. Pero aun guardo una brizna de esperanza…
martes, 4 de marzo de 2008
Dante

La fría noche caía sobre la población de Dante, un pequeño pueblo que estaba en la costa de la coronada. Por ese entonces los campos estaban sedientos de magia, pues una sequía de recursos azotaba a la población. Es por eso mismo por lo que la población con gran ilusión salía de sus casas para recibir a la llegada del tiempo Créstico. Este se caracterizaba por lluvias de polvo de hadas, tornados de púas de niux y otras muchas cosas que solían aportar un caos. Sin embargo, este año era diferente no existía miedo todo el mundo estaba seguro y afrontaban la llegada de este periodo como un paso más en su vida.
La pequeña población de Dante, hacía diez años que no veía algo similar. Las casas comenzaron a sepultarse por los polvos de hada, que en tan solo una hora ya cubrían un palmo del suelo.
La imagen era enternecedora, los niños tiraban bolas que no encontraban una caída y flotaban en el ventoso viento como los globos de helio.
Cuando la noche cayó en el pequeño pueblo todas las casas encendieron sus chimeneas y permanecieron horas interminables junto a la ventana viendo como su mundo se reconstruía.
Tan solo unos siglos atrás, disfrutaban del paraíso más bello jamás conocido. Los hombres que vivían por aquellas épocas habían aprendido a utilizar la belleza de la magia y a convertirla en su más fiel aliada.
- Abuelo, abuelo. Cuéntanos otra vez la historia de la historia del tiempo. Anda por fa – una niña de apenas unos seis años de edad saltaba en las rodillas de su abuelo. Esa historia que siempre había sido un recuerdo en los corazones de los Danteses se pasaba de generación en generación.
- Esta bien querida, te lo contaré una vez más – el anciano tomo un sorbo de una taza de chocolate y se ordenó su pintoresco bigote – Todo comienza con la llegada del meteorito Dante a la faz del planeta Nicornio. Lo que en un principio parecía una desgracia…
domingo, 2 de marzo de 2008
Lenguaje Universal

jueves, 28 de febrero de 2008
Sueño eterno

¿Cómo explicar una emoción que ni siquiera se da a entender? Así lloraba en mi interior pues la confusión rompía mis entrañas. Día y noche, meses enteros bajos la luz de la perpetua pregunta ¿cuándo acabaría el dolor visceral? Cansada, dolida y sin estabilidad sabía lo que quería, al menos eso creía. Allí, junto a la ventana cientos de noches me pregunté ¿dónde estaría?, ¿qué haría?, ¿se acordaría de mí? Vislumbraba aquellos pequeños instantes en los que de niños y no siéndolo tanto bromeamos incansables.
Que amarga la soledad, que amarga cuando amas de verdad. Con mi corazón entregado aunque en secreto aguardaba el momento en que la voluntad, el valor e incluso el tiempo me permitieran mirarle a los ojos y descubrirme ante él. Mis manos añoraban un sueño nunca vivido y hasta mis besos estaban siendo robados pues ni uno llegaba al destino añorado. Largos, eternos pasaron los años y aun en secreto lo seguía amando.
Tan sólo un instante me hizo falta. Tan sólo uno para recobrar voluntad, valor y aprovechar el tiempo que me habían otorgado y así por fin mirarle a los ojos perdiéndome en sus cálidos besos. Añoranza en mi corazón y llenas de júbilos unas tímidas lágrimas corrieron desesperadas por mi rostro escondido bajo la oscuridad que protegía mis más profundas emociones. Cerrando los ojos acariciaba el sueño que tantas veces había deseado. Un sueño tan hermoso que no existe tiempo, ni lugar para desplegarlo y con ello mi corazón aun late fervientemente, enamorado y embrujado desde aquel día.
