
Continúo mirándome atentamente. Concentro la vista aun más para distinguir cada una de las señas que hacen de mi rostro tan familiar, tan distante, tan seguro y al mismo tiempo tan real. Mi silueta no trasmite más a mi entender pero continuo escudriñando sin descanso. En algún lugar tienen que estar las acusaciones que sufrió mi persona. Deben estar bajo la piel pues ya no logro mantener más la vista sin parpadear.
Que hondo tocó mi corazón, desgarrado, amancillado, olvidado. Al poner mis manos sobre el pecho apenas consigo distinguir entre la tristeza que me invade y sus leves y distantes latidos. No obstante, sigue latiendo, luchando por darme vida, luchando por hacerme olvidar al tiempo que me trae a la memoria todos aquellos momentos en los que bajo al alféizar memorizábamos a tiempo compartido. Dichosas las tardes que morían en nuestras risas juveniles. Y mientras más lo pienso peor me siento en lugar de hervir por dentro. Nunca imaginé que tus palabras desligaran el odio con el que me golpeaste una y otra vez. Tal vez, absorta dejé de protegerme y con miedo dibujé la sonrisa burlona que esconde la verdad de este sentimiento que me desgarra lentamente.
Ahora, mientras escribo, recuerdo la situación y mi impotencia me desgasta al ser incapaz de comprender el motivo por el que descubrí rencor en tus andanzas. Temblorosa sin duda permito que de mis adentros fluya la rabia que contengo. No espero entender la grandeza de mi descontento y mucho menos tu intención con decorosa. Pero aun guardo una brizna de esperanza…
*Yo misma*
pd.: no quiero despertarme mañana y descubrir que hice algo mal. Me gustaría pensar que mi dolor va a pasar y que realmente el enfrentamiento no fue más que un capricho de la vida. Y debe pasar porq no hago más q pagarlo con la gente q me rodea y no me siento con fuerzas ni para decirles que les quiero... me consumo por dentro y al mismo tiempo por fuera...