viernes, 26 de septiembre de 2008

ANArexia y BuliMIA

Ana un día dejó de serlo, no quería más, no podía más. Retorcida en su habitación sin apenas aliento para pedir ayuda se aferraba a los bordes de su cama y pensaba en Mía. Esa chica que siempre había estado para apoyarla. Unas dulces lágrimas corrieron por su esquelética cara y se perdieron para no ser vistas. Tras ellas no prosiguió un mar de desconsuelo pues la energía necesaria para ello se había esfumado semanas atrás. Sin embargo, seguía aferrada a su cama pensando que había fallado a Mía. La había conducido a una muerte segura, convencida de que era un juego de niñas que nada ocurriría.

Los días pasaron y con ellos la vida de las niñas. Nadie podía decir lo que ocurría y las mentiras disfrazaban cada una de sus hazañas. Días completos durmiendo, ropa demasiado holgada, malhumor con sus mejores hermanas, miedo a salir… todo un pequeño juego con tal de conseguir un hueco entre los glamorosos estadios de la moda. Pero como todo, tiene un fin. Y allí cuando el cuerpo no pudo más con su avaricia perdió la conciencia del tiempo. Al despertar nada le era familiar, nada tenía sentido. No pudo tampoco pedir ayuda pero le bastaba con poder permanecer el tiempo suficiente para observar aquel frío lugar donde ahora reposaba.

Meses después, parada frente al espejo comprendió que la belleza es sólo una tendencia y que con el tiempo dejaría de serlo tal y como la conocemos. Ya no sintió repudio sólo que había vuelto a renacer que en sus huesos había carne y energía. Un nuevo horizonte se abrió ante si y sólo tenía que caminar de mano de su amiga y afrontar el mundo con garra y seguridad en si misma. Pues ¿cuál es el precio que has de pagar para ser así?


pd: las historias no siempre terminan así por desgracia y seguimos estando ciegos ante todos los casos que se dan en nuestro entorno. La anorexia y la bulimia no es un juego es una enfermedad que debe ser tratada por especialistas.

*yo misma*

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ana y Mia



Adelanto de mi próximo artículo...acerca de Ana y Mia dos chicas muy especiales... que un día fuimos todas de alguna u otra forma.

Es la historia que día tras día se ve en nuestras calles, es el comienzo del fin.




martes, 16 de septiembre de 2008

16 de septiembre

Los años pasan casi sin darnos cuenta. Son fugaces momentos en nuestra memoria. Algunas veces son bueno y otros son borrables, pero de todos aprendemos algo en esta vida. Sin embargo, aunque algunas vidas sean más fáciles de vivir que otras siempre guardaremos en común esos días en los que año tras año todos nos paramos a pensar y recapitulamos.


Y en mi memoria dos años cuentan desde hoy, en mi memoria guardo muy a mi pesar cada instante de este día. A veces consigo olvidar y suelo creer que más que una vivencia es parte de una mala pesadilla. Pero pasó un año y casi no me atormentó, no más de lo justo, y pasó otro y estoy como en el comienzo. Es un laberinto emocional y otras veces algo real, pues mis sentidos consiguen engañarme mientras duermo, mientras como, mientras vivo.

Como se suele decir el tiempo todo lo cura y harán falta muchos años más en los que tendré que recordar esta fecha como un tachón en mi calendario como una nota gris y sin música acompañada únicamente por pasos fúnebres.

El sol volverá a salir mañana y sobre mi cuello la cruz colgaré pues sin él no consigo tener fuerza. La luz brillará en mis ojos y daré por finalizado este episodio que se presenta año tras año.

*yo misma*

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El mundo se para a mis pies


Una vez más el mundo se para a mis pies. ¿Qué pasa esta vez? ¿Dónde encontrar las respuestas que se esconden de mis pensamientos? No se como concretar lo que ocurre y mucho menos lo que siento. Sólo espero cubrir estas líneas como lienzos de mis cuentos. A veces, soy fácil y sin mayor miramientos puede uno conseguir de mí una sonrisa agradable. Sin embargo, mi mente anda envenenada por mi propio egoísmo. Soy incapaz de saber lo que quiero pero al mismo tiempo se lo que no quiero. Es una balanza que trato de cruzar a tientas y de la que no puedo salir o no quiero. Cualquier mano que roce la mía deja de ser amiga pues en mis adentros solo yo confluyo con vida. La luz que ilumina mi interior está atesorada muy cerca de mi corazón para poder sentir el calor de la vida, para poder sentir que aun estoy viva. Pero, entre tanto se va, se pierde, se esfuma en ese profundo mundo del que nadie ha sobrevivido, en el que aun nadie ha conseguido descifrar mis sentimientos.

Confundida, aturdida y cada vez con menos empeño de mi vida sigo despertando cada día, exactamente igual al anterior y el próximo a hoy. Caminando incesantemente por las tinieblas que dejan mis lagunas no consigo olvidar como me siento. Si tan sólo pudiera sentir esa felicidad que me solía iluminar la mirada, tal vez despertaría de este eterno y somnoliento viaje y una vez más haría mi maleta y partiría a lo desconocido. ¿Volvería entonces la pequeña soñadora? No lo se. Pero de lo que estoy segura es que hay una extraña dentro de mí. Una mujer o una niña que anda perdida por el sendero y que día a día es más infeliz.





*Yo misma*

Seguidores