Apenas acabo de abrir los ojos y se que tengo que hacer cientos de cosas y prepararme para un día lleno de duro trabajo. Sin embargo, soy incapaz de pensar más de tres palabras seguidas y mucho menos de tratar de organizar mi día. Tampoco soy conciente de lo que estoy escribiendo, pero me parece una forma más sensata de pasar la mañana, al final son mis dedos los que escriben mientras desde dentro yo observo.
No puedo dejar de darle vueltas a la rapidez con la que los días nos abordan uno tras otros, no existe tiempo para pararse a reflexionar y supongo que por eso caemos en siniestras depresiones y no podemos afrontar nuestros problemas. Así, se crea la hermosa profesión de los chupasangres de los psicólogos, sin ánimo de ofender, que según mi larga experiencia no hacen más que vaciarte la cartera a base de bien y no te aportan más que complicaciones.
Otro tema es la cantidad de cosas que pretendemos hacer un día. ¿No podemos tratar de organizarnos y no dejarlo todo para última hora? NO. Si así lo hiciéramos seríamos otra especie distinta mucho más evolucionada jejeje... en fin que entre el estrés del trabajo, la familia, los amigos y sus compromisos y nuestras propias paranoias somos víctimas de la actual sociedad en la que nos pudrimos día tras día.
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