viernes, 20 de noviembre de 2009

Un rostro familiar


Sentada en la estación, al otro lado del río, un anciano se balanceaba sobre sus pies observando con la mirada perdida. En su rostro aun perduraban los signos de una vida llena de alegrías pero también pude ver como la vida le había tratado sin ninguna clase de tapujos. Esas arrugas que recorrían su cara no le hacían de ningún modo feo o viejo. Al contrario, en ellas había un toque de elegancia y hasta se podía decir que fueran un pasaporte para pasar al otro lado.
Tras un rato, levantó la mirada y se fijó en mi. Ruborizada miré en otra dirección, no está bien observar a las personas con tanto detenimiento. Sin embargo, me tranquilizó sonriéndome con dulzura. En mi vida había visto una sonrisa tan sincera, era como tocar el cielo con la punta de los dedos y saber que ese paraíso tan perfecto se consigue con el paso del tiempo.
El día entero pasó y ya fuera de los efectos de esa mirada trasparente y tranquilizadora juraría haber visto un ángel. No puedo comprender la sensación de paz interna que conseguía cada vez que recordaba su rostro. Y por más que algún mal pensado lo acache a pura atracción, no se trataba de esa clase de sentimiento. Su rostro, su sonrisa, la iluminación de sus ojos me mostraron por un segundo la seguridad y la tranquilidad para saber que envejecer es parte de nuestra vida y hay que llevarlo de forma natural.
Ayer vi un ángel y me pareció familiar, fue igual que volar.


*YO misma* http://twitter.com/Mourtis

martes, 10 de noviembre de 2009

Un día más

Apenas acabo de abrir los ojos y se que tengo que hacer cientos de cosas y prepararme para un día lleno de duro trabajo. Sin embargo, soy incapaz de pensar más de tres palabras seguidas y mucho menos de tratar de organizar mi día. Tampoco soy conciente de lo que estoy escribiendo, pero me parece una forma más sensata de pasar la mañana, al final son mis dedos los que escriben mientras desde dentro yo observo.
No puedo dejar de darle vueltas a la rapidez con la que los días nos abordan uno tras otros, no existe tiempo para pararse a reflexionar y supongo que por eso caemos en siniestras depresiones y no podemos afrontar nuestros problemas. Así, se crea la hermosa profesión de los chupasangres de los psicólogos, sin ánimo de ofender, que según mi larga experiencia no hacen más que vaciarte la cartera a base de bien y no te aportan más que complicaciones.
Otro tema es la cantidad de cosas que pretendemos hacer un día. ¿No podemos tratar de organizarnos y no dejarlo todo para última hora? NO. Si así lo hiciéramos seríamos otra especie distinta mucho más evolucionada jejeje... en fin que entre el estrés del trabajo, la familia, los amigos y sus compromisos y nuestras propias paranoias somos víctimas de la actual sociedad en la que nos pudrimos día tras día.

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lunes, 2 de noviembre de 2009

La vida cotidiana

Durante un segundo, hoy, permanecí viendo pasar masas de gente. Unos iban rápidamente por los pasillos del edificio mientras que otros se tomaban su tiempo mientras intercambiaban impresiones. Sin embargo, en todos ellos pude ver una atisbo de tristeza, una pizca de estrés. De esta manera les digo bienvenidos al mundo del siglo XXI, donde el que no corre vuela y el que no vuela se queda obsoleto. Bienvenidos al mundo de la transformación corporal, del disfraz de los más ricos y el endeudamiento de los pobres.

Así, doy comienzo a una nueva era de escritura y coloquios. Hoy, aquí y ahora inauguro mi nuevo parecer. Basta de tristes pensamientos y oscuros pasadizos que no llevan a otro lugar que el suicidio. Basta de nombrar a la noche como vestimenta de mis sentimientos. El mundo sigue girando a pesar de encontrarme parada y por ello quiero dedicar unos pequeños renglones a escupir mis indignaciones de esta vida moderna y en muchos casos caótica.

En fin, bienvenidos al único lugar del mundo donde por unos instantes podrán desconectar.


*Yo misma* XOXO y sigan me en http://twitter.com/Mourtis

miércoles, 21 de octubre de 2009

Regreso

Durante casi un año he permanecido en silencio, dejando pasar el tiempo y observando como la vida toma su curso. Algunas veces he deseado no estar en presente y otras muchas me he alegrado de ser la única testigo de los momentos más lindo de vivir. Sin embargo, hoy no estoy aquí para hablarles de mi viaje interno o para contarles todo cuanto he aprendido. Hoy es especial pues alguien desde su anonimato me ha animado a volver a escribir y a citarme una vez más con mi abandonado blog Mi peatonal. Por ello, desde lo más profundo de mi corazón se lo agradezco a esa persona y prometo continuar con mis dibagaciones....

*yo misma*

jueves, 20 de noviembre de 2008

viernes, 26 de septiembre de 2008

ANArexia y BuliMIA

Ana un día dejó de serlo, no quería más, no podía más. Retorcida en su habitación sin apenas aliento para pedir ayuda se aferraba a los bordes de su cama y pensaba en Mía. Esa chica que siempre había estado para apoyarla. Unas dulces lágrimas corrieron por su esquelética cara y se perdieron para no ser vistas. Tras ellas no prosiguió un mar de desconsuelo pues la energía necesaria para ello se había esfumado semanas atrás. Sin embargo, seguía aferrada a su cama pensando que había fallado a Mía. La había conducido a una muerte segura, convencida de que era un juego de niñas que nada ocurriría.

Los días pasaron y con ellos la vida de las niñas. Nadie podía decir lo que ocurría y las mentiras disfrazaban cada una de sus hazañas. Días completos durmiendo, ropa demasiado holgada, malhumor con sus mejores hermanas, miedo a salir… todo un pequeño juego con tal de conseguir un hueco entre los glamorosos estadios de la moda. Pero como todo, tiene un fin. Y allí cuando el cuerpo no pudo más con su avaricia perdió la conciencia del tiempo. Al despertar nada le era familiar, nada tenía sentido. No pudo tampoco pedir ayuda pero le bastaba con poder permanecer el tiempo suficiente para observar aquel frío lugar donde ahora reposaba.

Meses después, parada frente al espejo comprendió que la belleza es sólo una tendencia y que con el tiempo dejaría de serlo tal y como la conocemos. Ya no sintió repudio sólo que había vuelto a renacer que en sus huesos había carne y energía. Un nuevo horizonte se abrió ante si y sólo tenía que caminar de mano de su amiga y afrontar el mundo con garra y seguridad en si misma. Pues ¿cuál es el precio que has de pagar para ser así?


pd: las historias no siempre terminan así por desgracia y seguimos estando ciegos ante todos los casos que se dan en nuestro entorno. La anorexia y la bulimia no es un juego es una enfermedad que debe ser tratada por especialistas.

*yo misma*

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ana y Mia



Adelanto de mi próximo artículo...acerca de Ana y Mia dos chicas muy especiales... que un día fuimos todas de alguna u otra forma.

Es la historia que día tras día se ve en nuestras calles, es el comienzo del fin.




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